
El temperamento de la raza es muy alegre, juguetón, afectuoso y algo terco, como la mayor parte de los perros de gran tamaño. Llama mucho la atención que en su comportamiento con el propietario, el San Bernardo se siente un cachorro toda la vida, por muchos años que tenga y por muy grande que se haya hecho. En cuanto a su relación con otros perros, es afable y no busca la pelea pero, seguro de su extraordinaria potencia, no tolera que se le trate de avasallar.
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